Sin sorbete por favor es una campaña para salvar el planeta de nosotros mismos

Post by Arturo Varas
hace 4 meses

El concepto de la campaña ‘Sin sorbete por favor’ surgió por un simple hecho, una bebida se toma en 15 minutos aproximadamente y el sorbete que se usa se descompondrá en 1,000 años. Es matemática simple.

El polipropileno, material con el que se hacen los sorbetes, se fragmenta en varias partículas microscópicas, que usualmente por culpa del ser humano, terminan en los océanos y por ende afectan seriamente los ecosistemas marinos, ya que no es un sorbete, son miles.

La campaña #SinSorbetePorFa empezó en el 2016, por la una iniciativa de un grupo de estudiantes de la Universidad San Francisco de Quito, para que los quiteños reduzcan el uso de los sorbetes. La campaña como tal ha recibido buena acogida, y algunos restaurantes han comprendido que su labor a más de ofrecer un buen servicio, es educar al consumidor.

Lastimosamente es una campaña muy difícil de realizar, pues hay muchas personas en el mundo que no tienen consciencia de lo que cada sorbete representa para el ecosistema. Pensemos en esto, Estados Unidos produce 500,000 sorbetes cada día, si se atarán como una vara muy larga, estos darían la vuelta al planeta 2,5 veces. En resumen, producimos un exceso de plástico y esa basura termina en nuestros océanos.

Existen muchas alternativas para dejar de usar el sorbete de plástico, empezando por no tomar las bebidas con sorbete o una diferente son sorbetes de bambú, pero obviamente son 20 veces más costosos que el de plástico. Sin embargo, permite al cliente reutilizarlo.

La campaña es organizada por los estudiantes Michelle Alvarado, María Grazzia Pérez, Vanessa Holguín, Carolina Yajamín, Pedro Álvarez, Daniela Casale y Natali Carrión. Para promover la iniciativa crearon una página en Facebook que hasta hoy (16 de mayo de 2018) cuenta con 346 seguidores.

A continuación un video que se volvió viral hace un tiempo atrás.

El video es de la tortuga que sobrevivió gracias que unos humanos le sacaron un sorbete de su nariz. Las imágenes son fuertes, pero recordemos que es nuestra culpa para empezar.

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