¡Sólo un guayaco de verdad entenderá esta historia! Léela.

Post by Carlos Vera
hace 3 años

Se dice que todos los guayaquileños tienen en su esencia el espíritu guayaguileño madera de guerrero, sin embargo, hay formas de hablar que sólo un verdadero guayaco puede entender. Palabras como “miota” “avispado” o “jama”  son unas de las tantas palabras que componen nuestra Real Academia de la Lengua Guayaca. A continuación te mostramos una historia que fue “la plena” y que todo guayaco de corazón entenderá “de una”.

Ayer no fui a ruquear a mi caleta porque caí a las 8pm donde mi pana Simón después de camellar para darle vuelta a unas chelas, yo puse una sota para chupar ahí en chiquicorto. A las 7am me desperté con un chuchaqui del hijuemadre y recontrapaniqueado porque el vecino del man estaba tripeando en su radio a alto volumen “Mujer bolera”, una rola de Aladino, y le grité ¡déjate de movidas! Luego me acordé que no había jameado en todo el día y fui a la hueca de mi tío (porque andaba chiro y con pacheco) a pegarme un encebollado levantamuertos. Me regresé a pata porque si iba en la miota de mi viejo me cogían los buitres oliendo a biela, además saben subirse unos pelados peloteros a joder en el balde. Iba tirando pata bien posi por la calle, cuando de pornto ocurrió algo bien lámpara… vi a lo lejos a mi pelada, cogida de la manopla con un veterano medio tuco y pelucón, y con traza de choro que no era ni su viejo, ni su primo, ni peor su ñaño. La man  es bien avispada, pero no me vio, ni por más tapiñada que estaba en esa zona, igual le saqué pinta y verla prendida de ese man me dejó bien maltripeado, y yo estaba que craneaba qué chu… hice mal. Nunca me imaginé que me iba a poner los cachos porque yo siempre fui bien mandarina con la man. Estaba tan cabreado que ya iba a sacarle la madre a ese body, pero como soy más pilas, saqué de una mi cel y les tomé una foto en chévere para después mostrarle esa nota y no armar pito en la  calle. Luego volví donde mi broder a chismearle lo que vi, porque yo andaba bien creído de que el man seguía en su caleta, pero me escribió al wasá que no lo joda porque se fue embalado a Montañita a tirar con unas coloradas que conoció en la U, lo cual me resultó jodido de creer, porque mi pana siempre fue bagrero. Pero yo estaba tan cabreado estaba que un man warever me preguntó la hora y le grité: “¡no seas sapo!” y se dio chapeta. Bajoneado y trompudo por lo que vi, recordaba cuando la man y yo nos amarramos, nos íbamos de farra, hacíamos la vaca para la chupa, recordé cuando le remaba de su jama porque ella ya no jalaba. Por último en la noche fui soplado a la caleta de mi tecla esperando que llegue la sabida de mi pelada, y cuando llegó se foqueó al verme, yo le enseñé la foto, pero en vez de acholarse me dijo: “¿qué crees que soy grilla? ¡estás manicho! yo estaba ayudando a un señor ciego a cruzar la calle por no ser batracia nada más! y tu vienes a mi caleta a encamarme tonteras… sabes qué más claro, ¡Baraja de aquí!” y luego de esa explicación me dejó pateado por no comerle cuento, y por eso quedé como puerco. Sí mi broder, eso fue ayer, ¡Pero ahora ya estoy papelito porque me gané el pozo!

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